El presidente de la CHE admite que se deberían haber realizado más prospecciones en Santolea

Heraldo de Aragón, 8 de mayo de 2008

Los regantes bajoaragoneses lamentan tener que asumir los costes en caso de modificarse el proyecto inicial

NÉSTOR TAZUECO. Alcañiz
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y de Acuaebro, la sociedad estatal encargada del proyecto de recrecimiento del embalse de Santolea, José Luis Alonso, ha reconocido que la paralización de las obras por la inestabilidad del terreno sobre el que se tiene que cimentar la presa de cola se debe a que el estudio y las prospecciones que se hicieron en la zona pudieron no ser “todo lo precisas o numerosas que sería recomendable”. Aunque añadió que no se puede hablar de fallo o negligencia. Explicó que la composición del subsuelo es “muy compleja”. “Mientras en unos puntos es compacto, en otros, a escasos metros, sucede todo lo contrario”, dijo.

La clave del problema radica en que el terreno sobre el que se iba a proceder a cimentar la presa de cola, encargada de servir de reserva hidráulica durante los años que se prolongasen los trabajos, es muy heterogéneo, y presenta zonas que requieren una cimentación más profunda de lo que aparecía en el proyecto, según explicó el presidente. “Se hicieron un par de prospecciones en la zona seca del terreno, pero no por los terrenos que recorre el río. Los resultados dieron una composición igual en esos dos casos y se pensó que todo sería similar, pero no ha resultado así”. Cuando se secó el cauce del Guadalope para comenzar la obra, se comprobó que el subsuelo era “muy inestable” y que la cimentación debería asentarse a diez o doce metros de profundidad.

Esta circunstancia ha llevado a la paralización completa de la obra durante un tiempo indefinido, hasta que se decida la solución “más idónea”. En estos momentos, los técnicos de Acuaebro se encuentran estudiando las diferentes posibilidades, y se confía en que se pueda tratar la solución definitiva en la próxima reunión del consejo de administración de este mes. Si los técnicos no la redactan a tiempo, se organizaría una reunión extraordinaria de urgencia. “Es un tema de la mayor importancia para nosotros”, reconoció el presidente de la CHE.

Alonso excusó que todavía no se hable de plazos ni de dinero. “Es pronto para decir cuánto tiempo estarán detenidos los trabajos o cuál será su coste”. Sin embargo, ese incremento sobre el presupuesto inicial deberá ser asumido por los regantes de la Cuenca del Guadalope. El presidente del sindicato de riegos y miembro del consejo de administración de Acuaebro, José María Pascual, consideró que es una circunstancia “imprevista, pero comprensible”, por lo que ve “razonable” que los regantes asumiesen el nuevo gasto. José Luis Alonso lamentó que haya sucedido el percance pero reconoció que, “aunque no debería ser así, es normal que surjan estos contratiempos en las grandes obras”.

Por su parte, el representante de ASAJA en el Bajo Aragón, José Sodric, se mostró “muy indignado”. “No creo que sea culpa nuestra que hayan empezado más de diez años tarde y encima hagan los estudios o proyectos mal. No deberíamos tener que pagarlo si al final es necesario”. Hace doce años, la Comunidad de Regantes del Guadalope ya tuvo que abonar más de 420.000 euros para pagar el proyecto. “Si hubiesen comenzado las obras entonces, y no más de una década después, a lo mejor no existirían estos problemas”, lamentó.

El propio representante de los agricultores bajoaragoneses afirmó que los regantes están muy indignados: “Ponen el grito en el cielo. No tenemos que pagar los platos rotos de otros, ni nos gusta que nos tomen el pelo”. Una versión que difiere de la del presidente de la Comunidad de Regantes, José María Pascual.

“Nosotros pagamos todo”
Otro de los motivos que refuerza esta indignación es el hecho, según Sodric, de que los regantes asumen el coste de la construcción de los embalses y, además, tienen que abonar cánones anuales para tomar agua que oscilan entre 18 y 30 euros por hectárea. “Pagamos para que se construyan, para mantenerlos y también quieren que lo hagamos cuando el fallo es de otros”.

Sin embargo, Alonso y Sodric coinciden en que la campaña de riegos no está en peligro por el retraso de las obras de Santolea, sino “porque no llueve”. Aunque el representante de ASAJA añadió que no les permiten almacenar agua en el pantano de Calanda, lo que les impide tener reservas. Aseguró que cada vez que llueve se suelta agua de la presa, en vez de almacenarla, porque temen las crecidas del río Bergantes. “Prevén el diluvio universal y, mientras tanto, perjudican a los agricultores. No se dan cuenta de que si llega, acabará con todos en Calanda lleno o vacío”, ironizó.

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